¿En qué Creemos?

 
EN LA BIBLIA Creemos que la Biblia, que incluye tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, es la palabra infalible de Dios, escrita por hombres que fueron singularmente movidos por el Espíritu Santo;  y es nuestra suprema autoridad en todo asunto de fe y práctica. Afirmamos nuestra creencia en la inspiración verbal y plenaria de las Escrituras en sus manuscritos originales (2da Timoteo 3:16; 2da Pedro 1:21).
 
EN DIOS Creemos en un solo Dios, Creador de los cielos y la Tierra, que existe eternamente en tres personas: Dios el Padre, Dios el hijo, y Dios el Espíritu Santo. (Deuteronomio 6:4; Mateo 29:19) 
 
 Dios, El Padre es perfecto en santidad, infinito en sabiduría e inmensurable en poder. Nos regocijamos en que Él se preocupa misericordiosamente en los asuntos de los hombres, en que Él oye y contesta la oración, y en que Él salva del pecado y muerte a todos los que vienen a Él, a través de Jesucristo. (Judas 24-25)
 
Dios, El Hijo Jesucristo es el Unigénito de Dios, nacido de una virgen, santo y sin pecado en su vida, quien expió los pecados del mundo por su muerte sustitutoria en la cruz.  Creemos en su resurrección corporal, su ascensión a los cielos, su intercesión como Sumo sacerdote por su pueblo; su señorío y su venida personal, visible, y premilenial al mundo, de acuerdo con su promesa. (Colosenses 1:13-18; Mateo 1:18-25: Hebreos 4:14-16)
 
Dios, Espíritu Santo Creemos que es una persona con todos los atributos divinos; que convence al mundo de pecado, de justicia, y de juicio. Su obra en el creyente incluye (pero no está limitada a) salvación: bautizando en el Cuerpo de Cristo; morando, sellando eternamente y santificando progresivamente; dotando, llenando, enseñando, capacitando y  glorificando al creyente.
 
El Hombre Creemos que el hombre fue creado a la Imagen y Semejanza de Dios y fue originalmente sin pecado. Por causa del pecado de Adán y Eva, todos los hombres ahora son pecadores,  por naturaleza y por elección.  Cada ser humano es incapaz de remediar su propia condición perdida. Cada ser humano es capaz, con la ayuda de Dios, de decidir por sí mismo en asuntos de fe y práctica. Cada hombre también es libre de adorar a Dios de acuerdo a los dictados de su conciencia. (Génesis 1:26-27; Romanos 3:10,23; Efesios 2:8,9; Romanos 14:5,22) 
 
 Salvación Creemos que la salvación es un regalo de Dios para el hombre, en la persona de Jesucristo. El hombre pecador es salvo del castigo eterno, como resultado de recibir a Jesucristo, por fe, como Señor y Salvador de su vida (Efesios 2:8; Juan 3:16; Romanos 6:23).  Creemos en la elección incondicional para el creyente (Romanos 9:14-24; Efesios 1:3-14).
 
      La Iglesia Creemos que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, el cual está formado con  cada creyente nacido de nuevo desde Pentecostés; sin distingo de raza, sexo o nacionalidad. Cada creyente, como miembro del Cuerpo de Cristo, va a ser arrebatado para reunirse con el Señor en el aire (1 Corintios 12:12-31; Efesios 5:23, 27- 30; I Tesalonicenses 4:13-18).
La iglesia local es un cuerpo organizado de creyentes en Jesucristo, bautizados por inmersión y que voluntariamente se reunen para la adoración a Dios, la comunión de los creyentes, la proclamación del evangelio de Cristo en todo el mundo, y la observancia de las ordenanzas bíblicas (el bautismo de los creyentes y la Cena del Señor).
Los oficios escriturales de la iglesia están descritos en 1 Timoteo 3. La iglesia local es independiente, autónoma y libre de toda interferencia eclesiástica o política exterior (Hechos 4:19; Efesios 4:4-16′ Hechos 2:41; 1 Corintios 11:23-32; 1 Timoteo 3:1-14).
 
     Satanás Creemos que Satanás es una persona, un ángel caído, el autor del pecado y la causa de la caída del hombre. Él es el abierto y declarado enemigo de Dios y del hombre. Él va a ser eternamente juzgado y luego, lanzado al lago de fuego y azufre (Isaías 14:12-17; Ezequiel 28:11-17; Apocalipsis 20:10).
 
     Eternidad Creemos en la resurrección corporal de ambos, creyente y no creyente. los creyentes o salvos, van a gozar de las maravillas de la Presencia de Dios para siempre; y los no creyentes, o aquellos que no se hallaron inscritos en el libro de la vida, van a ser eternamente juzgados y lanzados al lago de fuego (Juan 5:28-29; Apocalipsis 20:1-15).